Fragmento

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Cualquiera en su sano juicio hubiera abandonado antes, pero él, alguien que no era conocido por tratatse de un tipo sano, más bien un tipejo que perdía su juicio a menudo ahogando su alma en cualquier bar de carretera, siguió adelante sin más. Apenas se cuestionó el porqué, y ni mucho menos valoró el riesgo que aquello suponía. Tan solo presionó con fuerza el pedal de aceleración hasta que no dio más de si. Hasta el fondo, pensó. El Audi, un modelo antiguo de finales de los noventa, aceleró con brusquedad. John se quedó pegado al asiento del piloto. Aunque hubiera intentado separar su espalda del asiento, no lo hubiera logrado. La fuerza que desprendió su vehículo, lo ató a sus entrañas sin posibilidad de escapar de él. Coche y hombre compartían el mismo destino. El éxito y la vida, o la muerte del peor fracasado.

Fragmento de “Historias de carretera”

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