Fragmento

Te contaré desde el infierno como imagino el cielo. Es todo lo contrario a lo que tengo. A lo que soy. Si existe tal, será un sitio solitario, con calma y una paz que se respire a pleno pulmón. Sin el ansia del mañana. Sin remordimientos del ayer. Ese cielo anhelado que nunca he tenido. 

Lo cierto es que tampoco estoy seguro que sea para mí. Como un tipo de mirada dura, un asesino a sangre fría de los sentimientos más puros, podría optar a semejante desenlace. Un cobarde desalmado incapaz de haber vivido una vida digna. Movido siempre allí donde soplaba el viento. Obviando lo evidente. Olvidándote cuando más cerca has estado. El cielo no es para mí. No para aquellos que no saben volar.

Anuncios

El cielo no es para mí

Minientrada
Opinión

Cuando lees un buen libro, uno de esos que te roban un pedazo de alma, sabes que ha sido así, por la resaca literaria que te produce. Esa sensación de desconcierto. La asimilación que se acabó. El final de todo. La abstinencia. La falta de más. Después el duelo. El recuerdo y la veneración. La maduración de lo que de verdad transmitía. Un buen libro nunca acaba, a pesar que lo hayas cerrado y guardado en un cajón. Acabará atrapándote allí donde estés.

Durante semanas pensarás en él. Y muchas cosas de tu vida, las identificarás y asociarás a él. Es inevitable. Ha escudriñado tu interior, aireado, vapuleado y ultrajado tu ser más íntimo. Tu pensamiento. Así que esa sensación de vulnerabilidad, te acompañará el tiempo que tardes en asimilarlo.


A menudo oigo a gente decir con alevosía que el fracaso de un libro, no es otro que su unidireccionalidad. Algo escrito, inerte, que llega a un lector sin más. Sin respuesta. Cuanto se equivocan, digo. Cada vez que leemos, algo en nuestro interior cambia, muta, evoluciona. ¿Acaso hay mayor respuesta que esa?

El más allá

Minientrada
Poético

Jamás he sentido más rencor, que cuando has vuelto sin saber dónde has estado, con quién y cuál fue el motivo que te invitó a marchar. En vez de preocuparme de lo importante. De sentirte a mi lado de nuevo y disfrutar de tu compañía.

El corazón se vuelve negro, en cuanto se llena de piedras del camino. Sufro, cuando debería estar amándote sin cuartel. Y sin saberlo, te estoy perdiendo en la lejanía, cuando más cerca estoy de ti. Esto ya no es amor. Es temor.

Minientrada