Poético

nocturnis

Tantas noches he pasado sin poder conciliar el sueño. Tantas horas muertas pensando en cualquier cosa que pudiera devolverme cierta cordura. La suficiente para poder estar convencido que todo va bien. Que se fueron. Que se van. Que se irán. Pero que todo va bien. 

Que no importan las ausencias, sino las compañías que permanecen. Todo aparece y desaparece. Y todo, es todo. 

Que no gobiernan nuestros pasos los errores cometidos, sino las acciones que emergieron de nuestra elección más sincera. Hasta lo que no hice fue porqué elegí no hacerlo. Así fue, aunque hoy me pese no haberlo hecho.

Que día que pierdo hoy, sabiendo lo que hoy sé, pesará más que los menospreciados de ayer. Porqué ahora, sí soy más consciente de todo, más que cuando era joven. No es que entonces no pensara tanto las cosas, que también lo hacía, sino más bien que la línea de flotación era otra. De importancia distinta. Una línea más ligera, volátil y de visión focal. 

Hoy, puede que una noche más no duerma. Pero en cuanto salga el sol, con igual convencimiento, sé que tengo de nuevo la oportunidad de ganarme el sueño de mañana. Y eso, significa que aún estoy a tiempo. Solo el día que descanse sin estar cansado, que duerma sin cerrar los ojos, ese día será tarde. Pero ese día aún no ha llegado. 

Combatiré esta nueva noche velando por todos. Reviviendo los momentos que viví. Los que quiero vivir. Y los que debí haber vivido. Y cuando finalmente sueñe, lo haré libre.

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Fragmento, Poético

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Creemos que muchas veces las cosas se solucionan solas, pero es el tiempo el que las repara. De hecho, ese elemento indispensable en la vida, es siempre el que acaba por resolverlo todo.

 

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