Poético

Acariciar tus pechos me ayuda a tocar el cielo. Tus labios, el sabor a mar que nos vio nacer. Tu mano acariciando la mía, la unión mística entre dos mundos distintos. Tan distintos, que uno vive en el otro y el otro en el uno. Tan dispares, que son el mismo aún no serlo.

Tu olor mi droga más ferviente. Tu vida mi bien más preciado. Más que la mía propia. Que ni es mía, ni es propia. Solo tuya.

El sol sigue, y brilla intenso, pero es tu cuerpo el que calienta mi cuerpo. El que me da la vida. El aliento de mi última respiración. Tú, el sentido de la sinrazón, y la razón de todos mis sentidos. Aún ser inconfesables. 

Quien sacude mi pasión a su antojo cuando mi piel pide tu piel. Entonces lo sé. La vida no la mide el tiempo, sino los jadeos susurrados al oído. Aquellos que no consigo olvidar. Mi respirar me mantiene vivo, pero es el tuyo el que me hace sentir como tal.

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Poético

nocturnis

Tantas noches he pasado sin poder conciliar el sueño. Tantas horas muertas pensando en cualquier cosa que pudiera devolverme cierta cordura. La suficiente para poder estar convencido que todo va bien. Que se fueron. Que se van. Que se irán. Pero que todo va bien. 

Que no importan las ausencias, sino las compañías que permanecen. Todo aparece y desaparece. Y todo, es todo. 

Que no gobiernan nuestros pasos los errores cometidos, sino las acciones que emergieron de nuestra elección más sincera. Hasta lo que no hice fue porqué elegí no hacerlo. Así fue, aunque hoy me pese no haberlo hecho.

Que día que pierdo hoy, sabiendo lo que hoy sé, pesará más que los menospreciados de ayer. Porqué ahora, sí soy más consciente de todo, más que cuando era joven. No es que entonces no pensara tanto las cosas, que también lo hacía, sino más bien que la línea de flotación era otra. De importancia distinta. Una línea más ligera, volátil y de visión focal. 

Hoy, puede que una noche más no duerma. Pero en cuanto salga el sol, con igual convencimiento, sé que tengo de nuevo la oportunidad de ganarme el sueño de mañana. Y eso, significa que aún estoy a tiempo. Solo el día que descanse sin estar cansado, que duerma sin cerrar los ojos, ese día será tarde. Pero ese día aún no ha llegado. 

Combatiré esta nueva noche velando por todos. Reviviendo los momentos que viví. Los que quiero vivir. Y los que debí haber vivido. Y cuando finalmente sueñe, lo haré libre.

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Fragmento, Poético

por ellos

‘Cuando no puedas respirar, piensa en ellos. Hazlo solo por ellos. Entonces, por imposible que parezca, lo harás. Porqué lo importante no ha sido nunca tu respirar, sino el de ellos. Así es como el mundo sigue girando. Día tras día. Porqué solo hay una cosa que nos hace a todos iguales. Solo una en esta vida singular. Alguno hasta tiene la suerte de ser padre, que espléndida bendición ¿verdad? Pero todos, absolutamente todos, pasan a ser hijos de alguien. Yo te digo ahora, hijo mío, no lo hagas por ti, ni tan siquiera por mí, hazlo solo por ellos. Y serás capaz de todo.’

Fragmento de ‘Avísame cuando esté muerto’.

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Poético

qué sueñas

Si dejas de soñar por un tiempo, no temas. Si no los recuerdas, no sufras. 

Por la mañana, cuando te levantas desorientado, cansado y aturdido, es que esa noche has soñado tanto, y de forma tan profusa, que una noche no basta. Ha sido tan vivo y real, que de verdad lo has vivido y sentido como tal. Porqué la mente es un juego de realidades sujetas todas a una tormenta de ideas, sentidos y sentimientos que en cada cual, cambia y muta como sueños imposibles. Un caos tan desordenado y volátil, que lo hace bello y cruel por igual.

Si me preguntas si sueño, sé que lo hago. Si me preguntas si sales en ellos, lo haces. De corazón, que lo haces. ¿Y sabes porqué lo sé? Porqué todavía no he despertado.

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Opinión, Poético

recuerdos

El recuerdo de su adiós hace que aún esté presente. Esa es la ausencia de una persona amada. Quizá no se pueda tocar, no oigamos su voz, ni podamos oler de nuevo su piel. Tampoco disfrutar de su sonrisa, ni su mirada tierna. 

Aunque ya no esté en ese abrazo fugaz, ni en el beso que nunca pudimos darle, ha quedado impregnada su esencia. Sigue estando presente en nuestros pensamientos. En los sueños. En la forma de actuar. Es todo aquello que nos hace ser la persona que somos hoy. ¿Acaso hay algo más importante que eso?

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