Poético

mar de recuerdos

El tiempo se escurre entre nuestros dedos como arena de playa húmeda. Aunque creemos retenerlo, solo nos queda la sensación empapada de un presente que ya no está ahí. Es ya tan solo un recuerdo. Y aunque el pasado no vuelve, las pocas veces que lo hace, regresa en forma de reproche, lamento o melancolía traicionera. Tiempos vividos que en el pasado deben quedar. Recuerdos que nos conforman como somos ante el futuro incierto que se esconde tras todas aquellas olas que se acercan. Cada cual más grande. Cada cual con más fuerza.

Anuncios
Estándar
Poético

Ya no recuerdo su voz. Apenas conservo una imagen clara de su rostro. Tengo la sensación de guardar imágenes borrosas, desvirtuadas por completo. Recuerdos esquivos de una cara que antaño veía a diario y soñaba cada noche. Y ahora es algo intangente. Una realidad paralela que jamás llego a alcanzar. 

Empezó siendo un deseo, un anhelo. Luego un imposible. Un fantasma. De ahí, a un vago recuerdo incompleto. Hasta convertirse solo en una neblina imperceptible. Ya solo noto el run run si te busco muy adentro. Si rasco a conciencia en mi alma. 

Estándar
Poético

madre

—Aquello que sé, es lo que el tiempo ha querido enseñarme. Mi gran maestro que algún día reclamará mi existencia como tal. Entonces yo no seré yo, seré un tiempo prestado para mis hijos. Un vago recuerdo que vivirán hasta que llegue el momento de nuestro reencuentro.
—Pero madre Hipatia, no hable usted así…
—No es siempre bello el sendero de la vida. Aprende a entenderla, hijo mío.

Estándar